LOS NUNCA LOS DE SIEMPRE

La frase hace referencia a la aguda controversia política en torno al gobierno de Abelardo de la Espriella en Colombia, cuyo gabinete ha sido criticado por incorporar estructuras políticas tradicionales. Durante su campaña, el mandatario prometió gobernar con «los nunca» (rostros nuevos), pero ha sido fuertemente cuestionado por integrar figuras de la clase política de «siempre». Y cuando no son los mismos, les nombra a sus hijos a sus hijas o parientes cercanos. La trama es que esa cercanía consanguínea les facilita entrometerse en los gobiernos y sacar las tajadas presupuestales sin riesgo alguno de que ellos denuncien porque todo “se queda en la familia”. Petro nunca dijo que gobernaría sin la clase política tradicional, Pero DELAESPRIELLA mintió sin recato alguno, rechazando en público y haciendo acuerdos en privado. La cuestión es: habría ganado el candidato sin el apoyo de los partidos Liberal, Conservador, Cambio Radical la U, Los cristianos, y demás apoyos clientelistas, que hoy se van viendo reflejados en el Gabinete y en cargos de confianza?

Yohir Akerman escribió en  la Revista Semana, precisando quienes son esos “nunca”: “Los que nunca han vivido del Estado. Los que nunca han hecho politiquería. Los que nunca se han mezclado con los de siempre. Los que nunca se arrodillan. Los que nunca cambian de principios. Los que nunca le deben nada a nadie. El problema es que, en su caso, cada nunca parece venir con una excepción, un archivo, un contrato, un cliente, un socio, una foto o un esclarecimiento posterior.” Luego esos “nunca” no podrán estar mayoritariamente en el Gobierno porque el Congreso presionará al nuevo Presidente, inexperto él, para que les entregue jugosos contratos en vías con peajes, proyectos de vivienda multimillonarios, cargos en el sector salud a fin de cuidar los negocios de las EPS, en el Ministerio de Defensa para los negocios de la guerra, y el reparto de tierras con la ANT, por ejemplo. Pero si el presupuesto está un 70% comprometido, (gastos de funcionamiento, vigencias futuras, deuda pública, parafiscalidades) ese otro 30% se lo reparte el Congreso conformado por la coalición de gobierno, con sus aportantes a las campañas de cada Senador y Representante.

La política cuesta un dineral al pueblo colombiano que sigue esperando reivindicaciones “para los nunca y para los más pobres”, políticas que solamente se vieron en los 4 años de Gustavo Petro que cumplió mucha parte de su programa y fue bloqueado en un 40% de sus ofrecimientos al pueblo, por una clase corrupta y amangualada con los empresarios que los apoyan. No hay contrato que no lleve un compromiso con la clase política, con los clanes y con las élites, todo por debajo de la mesa, porque no se atreven a mencionar sus nombres, cuando presionan a los servidores públicos para que les asignen las mejores adjudicaciones. Y si de pronto aparece un familiar, afirman que todo lo ganó por méritos. Si, claro, cuando los méritos son los únicos que no cuentan en una sociedad politizada y deshonesta como la que estamos acostumbrados a cuestionar, pero a la que siempre se apoya con el voto. ¡Pobre Colombia! Lo que seguirá sufriendo.

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