Un buen gobernante necesita honestidad, empatía, capacidad para escuchar, sabiduría para tomar decisiones y un compromiso real con el bien común. Estas virtudes permiten guiar a la sociedad con justicia y lograr la confianza del pueblo. Pero DELAESPRIELLA carece de todas esas cualidades. Empecemos por la forma como recolectó sus firmas porque según la Registraduría Nacional del Estado Civil “Alrededor del 62 % de los registros fueron anulados por la entidad electoral.” Se anotaron como causales de invalidación que 1.4 millones estaban con datos incorrectos, un millón ausentes en el Archivo Nacional de Identificación (ANI), además de registros duplicados e información ilegible. Hubo allí un delito de falsedad material en documento público, (Art 287 del código penal) sumado a la obtención de documento público falso (Art.288), en concurso con el delito de uso de documento público falso? (Art. 291). Y, además, con circunstancias de agravación punitiva? (Art. 290 del CP). Y esto sin hablar del Artículo 453 sobre el fraude procesal, que es otra conducta típica gravísima, en un proceso electoral para presidente de la República. Faltó pues al primer requisito del líder: ser honesto.
No baste lo dicho, porque el ex magistrado de la Corte Constitucional José Gregorio Hernández “acaba de darle una vaciada” al gobierno DELAESPRIELLA cuando anota en publicación del diario EL SIGLO, (hoy 19 de agosto/2026), las violaciones a la Constitución señalando: “Para que el Gobierno aplique y cumpla fielmente la Constitución colombiana -como juró hacerlo- es necesario que la conozca. Parece haber olvidado algunas de sus disposiciones.” Anota, en resumen el autor que se desconoce la estructura administrativa, se ignora el concepto constitucional de la descentralización, “el carácter de entidad territorial implica pues, el derecho a gobernarse por autoridades propias, a ejercer las competencias que les correspondan, administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones y, por último, participar en las rentas nacionales”. Continúan las frases altisonantes, las consignas contra el gobierno anterior, los saludos militares, los sermones, los anuncios de milagros, como si la campaña no hubiera terminado. Y finaliza: “El presidente ordena a una ministra revisar nombramientos para verificar rigurosamente que las personas designadas no pertenezcan a tendencias o ideas “incompatibles” con sus «lineamientos», atropellando la libertad de pensamiento y opiniones y el sentido imparcial del servicio público. Lo que debe tenerse en cuenta para una designación, según resulta de las reglas constitucionales, no es la inclinación ideológica del aspirante sino su preparación, su conocimiento, su experiencia y el cumplimiento de los requisitos legales.”
Pero lo más grave es que los nombramientos se están haciendo violando su propia promesa de gobernar con los NUNCA y está designando A LOS DE SIEMPRE, mediante vinculación directa, o a través de sus “amigotes”, o de parientes cercanos, lo cual evidencia el nepotismo disfrazado, las componendas para el manejo del patrimonio del Estado y sus políticas públicas, el deseo de que nada cambie en el fondo, porque él mismo representa a un establecimiento rancio, desactualizado de la realidad mundial, ideologizado con la derecha extrema y ausente de las soluciones sociales, que obligan a que se cumpla el artículo 350 de la Carta constitucional que ordena que “el gasto público social tendrá prioridad sobre cualquier otra asignación”. ¡Ahora sí se “jodió” Colombia, mientras la prensa de la derecha aplaude!
Se el primero en Comentar