La idea de posesionarse en cualquier parte y despachar desde Barranquilla y otras ciudades de Colombia, a como dé lugar, obligará al Estado Colombiano a gastarse una millonada, trasladando al lugar donde asuma el cargo a 188 representantes a la Cámara y 102 Senadores. El valor de los tiquetes, más las cohortes de guardaespaldas, más los costos que deben asumirse por toda esa parafernalia, indica que el presidente de Colombia entrante va a despilfarrar el dinero público y, además, prueba la falta de humildad para ejercer una posición que no es un lujo sino un cargo público y que está destinado a servir a todos los ciudadanos. Él cree que lo eligieron rey de Colombia y no, ese tipo de jefaturas son Europeas, pero Colombia es un Estado Social de Derecho, organizado en forma de República unitaria, democrática, participativa y pluralista. Uribe gastó en Consejos comunitarios más de $50.000 millones de pesos en logística para esas reuniones. Más las abultadas promesas que hacía que costaron casi $18 billones de maniobras presupuestales.
Los gobernantes tienen la responsabilidad de respetar al pueblo, en cuyas manos reside de manera exclusiva la soberanía, y del cual emana el poder público (Art. 2º Constitución). Los gobernantes ejercen el poder en su representación. No eligen un “idola fori”, sino un servidor que, para entrar a ejercer el cargo, debe prestar juramento de cumplir y defender la Constitución y desempeñar los deberes que le incumben.(Art. 122). Los gobernantes deben ser justos, incorruptibles y que amen la verdad. Además, es importante evaluar si estos gobernantes están preparados y dominan sus propias pasiones. Todos los gobernantes acaban muriendo, sin importar lo competentes que puedan ser. Y, además, aunque hayan hecho cosas buenas, no pueden garantizar que quienes vengan después sigan trabajando a favor de esas mismas cosas. El gobernante no solo debe ser amable y efusivo. También debe hacer el compromiso de no regar el sufrimiento mediante violencia, por todo el territorio nacional.
El poder de los gobernantes les ha sido otorgado por el pueblo soberano. Por lo tanto, deben actuar como delegatarios de su poder y rigiéndose por la Constitución y por sus leyes. Los gobiernos no pueden gobernar para los poderosos. El gobernante debe saber que al final del mandato deberá rendir cuentas de su gestión. Petro gobernó para los humildes y los habitantes de la periferia y para algunas poblaciones abandonadas del centro y el occidente Colombiano. La respuesta fueron 12.708.712 votos (equivalentes a aproximadamente el 48,5% de la votación). La diferencia con Delaespriella fue inferior al 1% de la población votante. Bogotá fue el principal bastión electoral de Cepeda donde obtuvo 2.235.514 votos (el 52,47 % de los sufragios válidos en la capital), superando por más de 300.000 votos a su contrincante. Colombia le pide prudencia y respeto por todas las regiones al nuevo Presidente. Que no se equivoque ejerciendo políticas discriminatorias contra la oposición que se le hará en el Congreso y en las calles. La mitad de los votantes estarán vigilantes en las redes sociales, que hoy son las reinas de las comunicaciones. Todo se sabe, todo se pone en evidencia y todo se castiga. Habrá elecciones regionales y el Pacto Histórico integrado con las fuerzas del progresismo, demostrarán una fortaleza arrolladora, si el gobierno nacional va mal. Cautela y prudencia espera el pueblo de Colombia y nada de abusos de poder.
Se el primero en Comentar