Desde el principio de los tiempos los pueblos han entendido el concepto de mayoría. Históricamente en la democracia, la voluntad general expresada en las urnas, se ha tomado bajo la idea de mayorías. El sistema de mayorías ha sido entendido como la mejor forma de determinar cuál es la decisión que se debe tomar después de que la ciudadanía expresa su voluntad. En ese sentido, se ha afirmado que el criterio mayoritario es “la espina dorsal de cualquier régimen democrático”. El ideal en una democracia es que las decisiones se tomen por consenso. Sin embargo, ante la imposibilidad de un acuerdo absoluto, la decisión tomada debe reflejar, de la mejor forma posible, el deseo ciudadano. Y la fórmula que se ha encontrado para optimizar que las expresiones individuales se vean reflejadas en las decisiones finales, a pesar de los eventuales desacuerdos, ha sido el de aplicar el principio de la mayoría.
En ese sentido, “el principio de la mayoría opera entonces como una especie de consenso imperfecto, y por eso parece el mecanismo más adecuado y justo de decisión.” De esa manera se entiende que el resultado preliminar le da al Pacto Histórico una mayoría numérica, frente a la participación en las votaciones para Cámara y Senado. Algunos se hacen caricias a sí mismos diciendo que la derecha obtuvo mayorías, pero en el Congreso hay precedentes que respetan el concepto de mayoría simple en relación con el partido mayoritario en cada cámara porque, cuando se vota, no siempre acuden a la disciplina de partido sino a votar de acuerdo con intereses regionales.
Hoy tenemos un resultado político muy importante. El pueblo le ratificó el mandato al Presidente Petro y mostró su satisfacción en las urnas dándole una mayoría que le permita negociar con los partidos si, además, gana nuevamente la Presidencia a través del sucesor designado el Senador IVAN CEPEDA CASTRO. Ya se demostró en la consulta que obtuvo casi 3 millones de votos, la fuerza de Iván Cepeda que logró el 65.13% del resultado. Con esa cifra quedó empoderado para participar como candidato a la Presidencia lo que se hará el 31 de Mayo en primera vuelta y el 21 de junio si hubiere necesidad de segunda vuelta. Cualquier elucubración sobre los datos que se presentaron en ambas oportunidades para consultas son irrelevantes, porque la decisión real es la que se presenta en la primera vuelta y en la segunda que será definitiva, pues “será declarado presidente quien obtenga el mayor número de votos”. Art. 190 Constitución Política).
Los colombianos hemos expresado nuestra conformidad con el Programa de Gustavo Petro que deberá continuarse con la nueva visión del Presidente electo Iván Cepeda, en materias como Reformas sociales, económicas y productividad donde Cepeda plantea impulsar una transformación económica y social profunda, con un modelo productivo sostenible que combine industrialización, innovación tecnológica y fortalecimiento del agro y el campo colombiano. Para ese fin ya se cuentan con 4.384.635 millones de votos que apoyaron incondicionalmente la elección de Cámara y Senado. Pero además “promueve una reforma tributaria progresiva: buscando reducir la carga sobre las clases trabajadoras y aumentar la contribución de los grandes capitales.” También “su énfasis está en disminuir la pobreza, reducir desigualdades, y articular mejor las zonas rurales con las urbanas lo que él ha llamado una “revolución económica y social” con el campo como parte clave. En Justicia social, derechos humanos, víctimas y memoria histórica Cepeda asegura que su gobierno promovería una “revolución ética”, orientada a recuperar la dignidad, defender los derechos humanos, garantizar justicia para víctimas del conflicto armado y consolidar la memoria histórica. E igualmente, “su énfasis está en disminuir la pobreza, reducir desigualdades, y articular mejor las zonas rurales con las urbanas lo que él ha llamado una “revolución económica y social” con el campo como parte clave.
De la misma manera en “Justicia social, derechos humanos, víctimas y memoria histórica Cepeda asegura que su gobierno promovería una “revolución ética”, orientada a recuperar la dignidad, defender los derechos humanos, garantizar justicia para víctimas del conflicto armado y consolidar la memoria histórica. Quiere asegurar verdad, justicia y reparación para las víctimas de crímenes de Estado y de violencia política; defender la paz como camino central y mantener una política de paz territorial, no solo negociaciones de mesas. Quiere asegurar verdad, justicia y reparación para las víctimas de crímenes de Estado y de violencia política; defender la paz como camino central y mantener una política de paz territorial, no solo negociaciones de mesas. Un gran programa, para la Nueva Colombia.
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