NO COMENTE SU VOTO

El sufragio universal comprende la potestad ciudadana de escoger a sus gobernantes, sin presiones  y de manera secreta. Es la única forma de evitar delitos como las amenazas al sufragante, el trasteo de votantes, el constreñimiento a quien va a votar, fraude en inscripción de cédulas, el tráfico de votantes, el favorecimiento al voto fraudulento, entre otros. Pero la protección para quien va a ejercer su participación democrática es el secreto del voto, lo que equivale a no comunicar, no publicar y no comentar el voto. Hay bastantes delincuentes detrás del voto, especialmente en las elecciones donde se eligen Congresistas y Presidentes de la República.

En los sitios donde se cumple el deber de votar se instalan cubículos o sitios aislados donde el votante puede sufragar, que permiten la privacidad a la hora de votar, y donde nadie puede observar ni controlar el voto. Al salir, dicho sobre cerrado o la papeleta es colocado personalmente por el votante en una urna con muchos otros sobres o votos, de modo que luego no pueda ser identificado individualmente. En los sistemas electorales de sufragio manual, el voto secreto se garantiza utilizando sobres en los que los ciudadanos colocan la papeleta. Para que el voto sea válido, las papeletas o bien deben carecer de marca alguna, o estas deben cumplir ciertas condiciones. Por la misma razón suele estar prohibido, bajo pena de nulidad del voto, mencionar el sentido del sufragio en voz alta, en los centros de votación.

“El voto secreto comenzó a popularizarse en el siglo XIX. El Reino Unido lo adoptó en 1872 con la Ley de Voto Secreto, mientras que Canadá pronto hizo lo propio, utilizando el voto secreto por primera vez en las elecciones generales de 1878. Al otro lado de la frontera, Estados Unidos dependía en gran medida de la legislación de cada estado. La mayoría de los estados habían adoptado el voto secreto para 1884. Sin embargo, Carolina del Sur lo adoptó en 1950, cuando se introdujo por primera vez el voto en papel. (https://www.polyas.com/legal)”. Por ello nadie, ni amigos, ni familiares deberían conocer la intención de voto, porque ello genera odios, resentimientos y a veces violencia. Hoy las sociedades se han polarizado de tal manera que frente a la política y la religión es mejor guardar silencio, salvo en las manifestaciones públicas y populares.

En materia de elecciones en Colombia, el principio del secreto del voto tiene consagración constitucional en el artículo 258 superior, según el cual “El voto es un derecho y un deber ciudadano.  El Estado velará porque se ejerza sin ningún tipo de coacción y en forma secreta por los ciudadanos en cubículos individuales instalados en cada mesa de votación sin perjuicio del uso de medios electrónicos o informáticos (…)”.  En ese sentido, el numeral 2° del artículo 1° del Código Electoral reproduce ese mandato superior al señalar que “El voto es secreto y las autoridades deben garantizar el derecho que tiene cada ciudadano de votar libremente sin revelar sus preferencias”.

En Colombia, los enfrentamientos políticos de las últimas décadas han sido precedidos por actos de violencia extrema. La actuales elecciones se dieron en medio de la confrontación ideológica entre izquierda y derecha. Los medios han ayudado a acrecentar el peligro de cantar el voto. Los medios de comunicación pertenecen a familias poderosas que militan en sectores de derecha y derecha extrema. Luego, decir por quién se va a votar es una indiscreción que puede costarles la vida a muchos. Acérquese al sitio de votación, entregue sus documentos al jurado y deposite el voto sin decirle a nadie por quien votó. Es su derecho guardar el secreto. La ley lo ampara. Eso le permite votar por el candidato progresista IVAN CEPEDA, que ya recogió casi 10 millones de votos en la primera vuelta y solamente le faltan 2 millones más para alcanzar la silla presidencial. En secreto y sin alardes Cepeda Presidente.

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