LA ESPERANZA SE MANTIENE

Durante 212 años, desde 1810 hasta 2022, tuvimos gobiernos de derecha. ¿Qué nos dejaron? Solamente lucha entre liberales y conservadores, apropiación de las tierras de los pueblos originarios, muertes indiscriminadas por ideologías. Ese rosario de malos manejos y administraciones, no se mejoraron con los años, por el contrario, siempre subsistió la guerra entre liberales y conservadores, unos seguidores de Bolívar y otros de Santander. Las vidas que se perdieron en esa división también se cuentan por millones hasta cuando llegamos a la guerra de los mil días y a la violencia entre “cachiporros y chulavitas”, que sobrevivió hasta el periodo del frente nacional, una etapa de esperanza que renovó las fuerzas políticas y permitió la presencia de personajes diferentes. Ya Gaitán lo había intentado hasta cuando fue asesinado y, después, lo intentó Galán, que también pereció bajo el fuego de asesinos en las sombras. Llegó el M19 estimulado por el robo de unas elecciones y las mismas derechas resucitadas fueron exterminando a los que pensaban diferente, porque algunos bloques de ricos y terratenientes solamente quieren un país identificado con una sola ideología: la de los que conservan el statu quo, no quieren a nadie que piense diferente y donde se debe acatar todo adoctrinamiento nacional y/o extranjero, a menos que se quiera perder la vida. ¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal? (Jeremías:13-23).

El 2022 llegó al poder Gustavo Petro, apoyado por una coalición de diversos grupos sociales y del llamado “Pacto Histórico”. Integró un gobierno con aliados de partidos tradicionales. Pero los “arribistas” llegaron con los mismos vicios de robarse la plata del Estado y tener los cargos como “botín de guerra” similar a las épocas de la esclavitud. Los sacaron del poder y, luego, la derecha recalcitrante se unió para bloquear toda iniciativa del nuevo Presidente. No lo dejaron cumplir su programa de gobierno.  El resultado social del gobierno de Gustavo Petro se destaca por una reducción histórica de la pobreza monetaria y el desempleo a mínimos de la década, además de avances en la formalización de tierras rurales, aunque con debates abiertos sobre la sostenibilidad fiscal y la ejecución de reformas. La pobreza monetaria cayó a niveles cercanos al 28%, logrando sacar a cerca de 4 millones de personas de dicha condición en comparación con el inicio del cuatrienio. La tasa de desempleo nacional disminuyó hasta promedios anuales cercanos al 8,9%, impulsada por dinámicas del mercado laboral y programas de inserción.

En Colombia, la concentración de la riqueza sigue siendo alta y las grandes fortunas continúan creciendo, manteniendo una marcada brecha de desigualdad en comparación con el resto de la población. Los informes económicos y listados de Forbes Colombia muestran cifras elevadas en el patrimonio de los multimillonarios del país. Los Gilinski, los Sarmiento Angulo y los Santodomingo, siguen siendo familias poderosas, controlan a Colombia, mueven la política. Pero al pueblo le faltó un pequeño esfuerzo para derribar el muro de riqueza que se mueve en una campaña electoral. No obstante que las cifras de la Registraduría dicen una cosa, se mantiene la esperanza de que la Justicia haga algo en contra de los corruptos, como se hizo en el 2018, favoreciendo al partido MIRA, golpeado por esas mafias de compradores de votos y conciencias. Si olvidamos que esas rachas de violencia tienen en el registro nacional de víctimas más de 10 millones de fallecidos y damnificados y que las cifras puede seguir subiendo, si no logramos rescatar la justicia social, el derecho a la vida y la igualdad económica y moral.

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