La evolución de las sociedades se convirtió en el modelo predominante para comprender el cambio biológico. Las ideas sobre el cambio social adquirieron un carácter evolutivo y, aunque otros modelos han refinado las nociones modernas de cambio social, la evolución persiste como un principio que siempre está presente. Todas las sociedades sobreviven bajo el influjo de 2 fuerzas: las que mueven el cambio y las que pretenden mantener las instituciones o el statu quo, que no es otra cosa que la defensa de los privilegios de unos cuantos afortunados que se enquistan en el poder. Pero ninguna de esas manifestaciones desaparece. Siempre se encuentran como olas en el mar, unas arriba, otras abajo. Pero lo importante es saber cuáles de esas fuerzas deben sobrevivir, con el control de un gobierno.
Las fuerzas renovadoras prevalecen en una sociedad cuando logran construir amplias coaliciones sociales, transformar la cultura dominante y aprovechar las crisis del entorno para impulsar un nuevo liderazgo. Esto se logra mediante la unión de distintos grupos, el uso de la educación y la adopción de nuevas tecnologías. Estos son los instrumentos más poderosos del cambio social y de la restauración del poder en el pueblo soberano. El acto final son las revoluciones, que se deben generar de manera pacífica, derrotando a quienes impiden el desarrollo social y las políticas de igualdad económica. El retorno de sectores conservadores o tradicionales al poder ocurre principalmente por el desgaste de los gobiernos progresistas, las crisis económicas y el miedo al cambio. En Colombia se hizo, además, una campaña sucia contra el progresismo.
Gustavo Petro hizo un gobierno progresista y de avanzada, que los medios de la derecha a través de su fuerza retórica tratan de desfigurar tachándolo de poder guerrillero y plan pistola o fusil, para denigrar de los 12.700.000 votantes de carne y hueso que llegaron a las urnas a defender sus derechos. Petro no vendió ninguna empresa pública en estos 4 años, en cambio Uribe vendió 65, Santos 17 y Duque 4, entre otras muchas. Ellos acabaron con liderazgos sociales en empresas de energía que hoy venden el kilovatio como si fuera oro, desaparecieron a Telecom para que llegaran los grandes negocios de los celulares y el monopolio de Claro y Movistar. Sociedades portuarias que servían a los intereses regionales y populares de ciudades importantes de las costas colombianas, hoy están en manos privadas y es por donde más se exporta cocaína y otros alucinógenos al exterior.
Y si hablamos de cifras económicas, Petro recibió a Colombia con inflación del 10.21% y la entrega con inflación del 5.84%. El dólar lo recibió con valor de cambio $4.400, y entrega el gobierno con dólar a $3.459. El desempleo lo recibió en 10.6% y lo entrega con 8.8%. La informalidad laboral la bajó del 58.1% al 54.2%. La pobreza monetaria bajó del 36% al 28%. El salario mínimo lo recibió en $1.000.000 y lo entrega el gobierno con un salario mínimo de $2.000.000; además, bajó el déficit fiscal y aumentó la inversión extranjera. El cambio fue real. Algunas carreteras han mejorado el mantenimiento mientras otras se deterioraron porque los concesionarios desviaban el dinero a sus negocios personales. Los éxitos del gobierno de Gustavo Petro en educación incluyen la expansión de la educación a sectores que no tenían ni escuelas ni colegios, hubo aumento récord del presupuesto universitario y se logró la gratuidad en la educación superior. La esperanza está en que se mantenga la unidad del progresismo y se derrote a las fuerzas retardatarias en el 2030, si no prosperan las demandas de nulidad electoral y las investigaciones nacionales e internacionales sobre los raros negocios del electo presidente.
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