La estrategia global de los sectores conservadores y de la extrema derecha para estigmatizar a los movimientos progresistas se basa en el dominio de la era digital, la explotación de crisis socioeconómicas y el uso de narrativas centradas en la seguridad. Los activistas de la derecha radical emplean un tono más ofensivo, populista e irreverente que maximiza la viralidad en plataformas comerciales. Combinan de manera pragmática medios alternativos y dominantes para expandir sus mensajes con mayor agilidad que la izquierda.Presentan las políticas de austeridad como soluciones directas frente a la presunta ineficiencia de los gobiernos progresistas. Los signos de los tiempos han mostrado la importancia de la solidaridad, del conocimiento y de cuestiones socioeconómicas tales como la salud pública y el Estado de Bienestar. Esto crea una oportunidad para los partidos progresistas, muchos de los cuales se han visto en buena medida marginados en un mundo político dominado por cuestiones socioculturales como la exclusión racial o étnica y la seguridad.
Estamos entrando de manera abrupta a la antidemocracia, que es un movimiento que dice respetar las reglas de juego sobre el poder del pueblo, pero en el fondo, rescatan los valores del capitalismo, esencialmente del dominio del dinero y las empresas, sobre la generosidad, la dignidad de las personas, el pago de impuestos más altos y el ingreso de microempresarios al mercado. Las multinacionales se han convertido en una trampa social que acaba con los valores más respetados por el mundo moderno, como son: la convivencia pacífica, la diversidad y el desarrollo sostenible de las sociedades globales. En todos los países están reclamando que la dirigencia política y empresarial tenga la capacidad de comprender las emociones ajenas y ponerse en el lugar del otro para fomentar la compasión. En un mundo sin compasión, la sociedad se vuelve fría, violenta y profundamente solitaria.
La dignidad humana es el valor fundamental que sostiene la igualdad y el respeto entre todos los individuos, sirviendo como base para la convivencia pacífica y la cohesión social. Pero, además, la sostenibilidad de la naturaleza y el crecimiento económico también son valores esenciales que reflejan nuestra responsabilidad hacia las futuras generaciones. Implica la conservación y uso responsable de los recursos naturales, buscando un equilibrio entre el desarrollo económico, social y ambiental para garantizar un futuro viable. La paz promueve estabilidad en el mundo real. El diálogo construye solidaridad, afinidad de sentimientos y valores sostenidos en la compasión por el dolor ajeno. Por eso, las narrativas y discursos de odio ponen en peligro la paz social, erosionan la convivencia democrática y transforman la hostilidad digital en violencia física en el mundo en que vivimos. La derecha colombiana estará pisoteando la Constitución de 1991, para imponer la narrativa de odio y exclusión? Sin una sociedad participativa y vibrante la paz será destruida por la guerra.
Se el primero en Comentar