DEMOCRACIA PARA TODOS

Todos confiamos en que los historiadores hayan sido sinceros cuando al investigar el nacimiento de las grandes civilizaciones encuentran que en Grecia nace la democracia. No es necesario precisar una fecha exacta, pero el hecho es que el pueblo empezó a participar en las decisiones políticas en un plano de relativa igualdad. Cuando nace la palabra isonomía para  los griegos significaba equidad, hoy nos referimos al concepto para simbolizar igualdad jurídica, igualdad de derechos y leyes iguales para todos. Se incorporan, además, a esa idea la libertad de expresión y la igualdad de condiciones para el acceso a los cargos de poder. En la siguiente página https://etimologias.dechile.net/ se puede encontrar una explicación sobre el tema, donde se expone que los romanos en la Ley de la doce tablas incorporan este mandato:  “Queda prohibido proponer leyes dirigidas a sectores particulares” y también en Roma nació el paradigma de que “todos somos esclavos de las leyes para poder ser libres”. De una u otra manera todos sentían que estaban bajo un régimen excepcional.

La democracia se deforma cuando la gente poderosa cree que la riqueza es la fuente de todo poder y que acumular tierras y oro u otros metales y piedras preciosas fundamenta las clases sociales y que están arriba quienes más tienen. No es el poder de las mayorías sino el de las minorías opulentas y prósperas, lo que prevalece en las sociedades. Pero la sociedad moderna ha evolucionado hacia el respeto por los derechos del hombre y del ciudadano, consagrado por la Resolución francesa. El artículo primero resalta la libertad y la igualdad. Los artículos segundo y tercero expresan que la finalidad de toda asociación es la protección de los derechos de las personas y que nadie puede ostentar autoridad que no emane del pueblo (Nación). Colombia es una mezcla de democracia representativa y participativa. La Corte Constitucional ha expresado: “En la democracia participativa no sólo se valora más al ciudadano sino que, en razón a ello, el sistema político puede alcanzar mayores niveles de eficiencia. Un Estado en el que los ciudadanos cuentan con el derecho de tomar parte de forma directa en las decisiones a adoptar, de controlar los poderes públicos, de calificar los resultados obtenidos para exigir responsabilidad política, es un Estado en el que probablemente se logrará satisfacer en más alto grado las necesidades de sus asociados. Dentro de ese espíritu, el artículo 2° de la Carta Política enuncia como fin primordial del Estado el de “servir a la comunidad”.(T-637/01).

Todos los funcionarios públicos son servidores del pueblo, por tanto, los abusos de poder, de la riqueza o de otros factores que generen desigualdad material o formal, deben ser excluidos de un claro y nuevo criterio de democracia. La máxima expresión de ese poder popular son las elecciones presidenciales porque allí el pueblo decide quien lo va a dirigir. Ese ciudadano tiene un mandato que se debe cumplir. No pueden las fuerzas retardatarias de una Nación obstaculizar de manera torpe o deshonesta la posibilidad de cambio escogida por los ciudadanos de manera libre. Los Presidentes anteriores han gobernado a su antojo con mayorías compradas, a veces de manera abierta y otras en forma soterrada. Hoy provocadoramente se reta al pueblo mediante tergiversaciones informativas, intimidaciones, luchas y peleas, por la defensa de unos privilegios insoportables en medio de la pobreza extrema de las mayorías. Lo que la oligarquía colombiana llama histeria colectiva por las reformas del Presidente Gustavo Petro, no es más que la imagen de los de arriba que no quieren ceder y del pueblo que anhela recuperar el dinero público y la dignidad que siempre le han negado.

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