PENSAR DIFERENTE

En esta página, lamenteesmaravillosa.com podemos encontrar las siguientes manifestaciones: “John Mighton, educador, matemático y reconocido escritor, nos explica que es a partir de los cinco años cuando los niños, empiezan a evaluarse a sí mismos poniéndose en comparación con sus compañeros. Es entonces cuando se conciben a sí mismos como inteligentes o no, y es cuando empiezan a entender también, la importancia de imitar conductas, expresiones y hasta opiniones para sentirse integrados, para no ser menos que los demás”. Si no hubiera sido así no tendríamos experiencias históricas como las de los antiguos egipcios cuando construyeron las pirámides para conectarse con otra vida y con la divinidad, o las de los griegos para dar forma al pensamiento filosófico y político que aún hoy permea a muchas sociedades del mundo existente. Otro gran salto nos ayudaron a dar los intelectuales del renacimiento cuando generaron una cultura ajena al teocentrismo medioeval, crearon la ciencia política y renovaron el método moderno de las ciencias y las artes. Ese humanismo surgido de una era bastante oscura de guerras y destrucción fue suficiente para generar las revolución inglesa, la americana, la francesa y la rusa y se iniciara la gran era de los derechos fundamentales de las personas.

Pero también hubo ataques a esos neo-pensadores, pues muchos monarcas y gobernantes dictatoriales asesinaron a quienes se atrevían a “violar los códigos de buen gobierno” que ellos imponían. Incluso la iglesia creó la Inquisición para castigar en la hoguera ateos, pervertidos y brujas. Pagaron con sus vidas para que nosotros tuviéramos derecho a la existencia, a la dignidad, a la libertad, a la seguridad y a la igualdad ante la ley. Pero a pesar de tantas penurias seguimos en manos de tiranos que en nombre de la democracia y del buen gobierno continúan abusando de los poderes que la propia sociedad les entrega, protegidos por una serie de normas que ellos expiden para escaparse de las decisiones del pueblo. Por el contrario el ciudadano sigue esclavizado a esas “leyes fundamentales”, que solamente permiten vivir como los tiranos quieren. Por eso nacen los partidos de derecha, moderados y de izquierda, pues mientras los primeros defienden la quietud de sus privilegios, los de centro piden cambios moderados y los otros transformaciones más exigentes y rápidas, para consolidar el estado social que todos queremos.  

Cuando se piensa diferente hay normas para mejorar el comportamiento del otro pero no el propio, los excesos de los demás pero no los nuestros, la violencia ajena y no la propia, la omnipotencia del Estado pero no el aumento del poder popular, la riqueza de unos y la pobreza de las mayorías, la nobleza de la raza de los blancos y la esclavitud de los negros (hoy afrodescendientes) y de las demás etnias o minorías, la posibilidad de la cultura para los de arriba la ignorancia para los de abajo. Sí, pensar diferente es tan ominoso para los que están en el poder que por eso hay que aumentar el tamaño de las cárceles (no de los colegios y Universidades) porque en vez de generar educación y comportamientos adaptados a quienes desean expresarse de otra manera los queremos poner como “soldaditos de plomo”, con cabeza agachada y con la boca cerrada. Hoy exigimos un Estado humilde, generoso, que permita las diferentes expresiones humanas a base de diálogo, concertación, acuerdos o pactos, y no de imposiciones, violencia oficial y fuerza bruta. Si cambiamos al Estado cambiaremos el sentido de la vida y de la libertad de todos. 

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