Colombia es un país de regiones con realidades sociales y políticas muy distintas. Las estrategias ganadoras identifican los epicentros electorales estratégicos y adaptan su discurso a las necesidades territoriales. Se prioriza el contacto directo con líderes de opinión y la movilización de bases locales. Las campañas efectivas no intentan convencer a todo el mundo, sino cosechar votos. El estratega divide a los votantes en tres grupos: la base de cada partido, en este caso del Pacto Histórico, independientes y de centro, que no van a cambiar de opinión, así los ataques de la derecha se concentren en PETRO y CEPEDA.
Otro segmento son los indecisos, a los que se llega con propuestas claras y emocionales. Y, finalmente, los que no votan o salen a votar en blanco. Para ellos el mensaje debe ser más atractivo, porque el 31 de Mayo la abstención estuvo en 42.12%, es decir, dejaron de votar 17.4 millones. El voto en blanco llegó a 400.000 personas. Y a esos votantes que nadie los mueve, pueden ser motivados con un mensaje más fresco y poco usual. Las elecciones presidenciales tienen un impacto directo en cuestiones fundamentales relacionadas con la calidad de vida de las comunidades en todo el país y la capacidad de las organizaciones sin ánimo de lucro para llevar a cabo su trabajo. Esto abarca todo, desde la movilidad económica hasta la disponibilidad de fondos para programas apoyados por la comunidad, inversiones en infraestructura cívica y la dotación de personal de las entidades públicas. En efecto todo cambio de presidente renueva la nómina oficial, porque salen los que tienen tiempo de jubilación, los que están en periodo de prueba son reemplazados por los que entran por concurso y se crean nuevas vacantes por el crecimiento natural del gobierno, debido a los nuevos programas que se aprueban en el plan de desarrollo.
El futuro Presidente de Colombia Iván Cepeda tiene que actuar como contradictor de De la Espriella; si el otro dice que habrá supresión de cargos, Cepeda tiene que ser claro: no eliminará el 40% la nómina oficial, ni suprimirá los contratos de prestación de servicios. Si quiere que Uribe tenga el doble de escoltas en su gobierno Cepeda tiene que dejarlo sin ella y que se financie con su millonaria fortuna; si De la Espriella dice que autorizará fracking hasta donde dé, Cepeda tiene que enfrentarlo y afirmar que el fracking extingue los acuíferos y acaba con los bosques y llanuras de nuestros territorios. Si el otro quiere eliminar subsidios de vivienda y para personas en condiciones de pobreza, Cepeda tiene que ratificar la voluntad de entregarlos y aumentar el presupuesto para esos fines. Con CEPEDA SÍ SE PUEDE. Cepeda tiene que negarse a gravar al pueblo y a los pobres de Colombia, con nuevos impuestos o con exigencias como SOAT y seguros, que enriquecen a unos pocos. Los ricos gobernaron a Colombia 220 años. El pueblo lleva 4 años disfrutando del poder. ¿Será mucho otros 20 años para el poder del pueblo soberano?
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