La derecha extrema y la Centro derecha su aliada, siempre tratan de crear un ambiente de confusión para regresar al poder. Perder el manejo de la burocracia y del presupuesto les costó la mayoría sobre todas las demás fuerzas políticas que tratan de surgir en el ambiente colombiano. La primera encuesta, después de las elecciones para Congreso que ganó el Pacto Histórico, con mayorías por partido Político dejó el siguiente resultado: “Cepeda (36,4%), De la Espriella (27,9%) y Valencia (17,5%) lideran encuesta de Atlas Intel”. Es decir Cepeda le lleva a Paloma Valencia después del primer debate electoral para Congreso una ventaja de 18.9%, que son mucho votos. Entonces, no vemos a una candidata victoriosa, porque le falta mucho esfuerzo para superar incluso a De la Espriella que le lleva una ventaja menor, pero de 10.4%. Luego, no puede cantar victoria con el resultado de la fantasmagórica consulta donde se presentaron exfuncionarios uribistas y de los partidos tradicionales, con el único objetivo de perder y dejar como estrella a Paloma Valencia, cuya mayor crítica se le ha hecho por su nivel de familiaridad con el Clan Valencia de Popayán, que ha dominado la política por años, y cuya principal insignia es la persecución a los indígenas para quitarles la tierra.
En efecto, una mirada sobre el contenido de Wikipedia, en la biografía de Guillermo León Valencia, nos permite encontrar estos datos: “Fue presidente de Colombia entre 1962 a 1966, siendo el segundo presidente del sistema bipartidista conocido como Frente Nacional, siendo uno de los gobernantes menos sobresalientes de este período, salvo por la segunda mitad de su gobierno. Valencia atacó al comunismo, apoyó la intervención de los Estados Unidos en Colombia y la profesionalización de las Fuerzas Militares. Apodado por algunos como el «presidente de la Paz», pues por medio de la política del Plan Lazo (Operación Soberanía) y «la política de pacificación» eliminó a varios de los llamados bandoleros.”
Más adelante en la misma página leemos: “En su gobierno surgieron las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) (Esto después de un bombardeo a un grupo de campesinos que pedían tierras y apoyo para cultivarlas) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), a quienes no logró controlar, y por lo cual se creó el sistema legal de autodefensas o de los grupos paramilitares amparados por el Decreto 3398 de 1965. Apoyó la intervención de los Estados Unidos en Colombia, no solamente para la capacitación militar, sino, desde el campo político y económico. Las empresas estadounidenses fueron adquiriendo territorios y diversas garantías para controlar sus productos, se realizaron tratados y apoyos económicos que ampliaron la deuda externa con los Estados Unidos y por ende la dependencia de Colombia con dicho país. Valencia como defensor del conservatismo estuvo en contra de la revolución cubana, rompiendo relaciones diplomáticas con Cuba.”
Lo que hoy vemos, entonces, es la repetición de la misma historia con diferentes actores. Llegan al poder con un lenguaje sonoro y amistoso con todas las regiones, pero terminan entregando el poder a otros, mancillando la soberanía y generando altos niveles de violencia política, sin justificación alguna, salvo que esas personas atacadas, heridas o muertas, eran “comunistas” que merecían desaparecer por pensar diferente. Creen los colombianos que el discurso de Paloma Valencia es diferente del discursos Uribista y de los partidos que perdieron el poder en el 2022 y que aspiran regresar para continuar las masacres? Pero recordemos que la “paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” (Art. 22 Constitución Nacional de 1991).
Se el primero en Comentar