MEDIOS PRIVADOS: NI VERDAD, NI IMPARCIALIDAD

La Constitución política de Colombia señala estas pautas en el artículo 20: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.” Pero nuestra patria es manipulada por la gran prensa, con una política uniforme: el silencio frente a los abusos de los gobiernos, para garantizar la pauta publicitaria que los mantiene vivos. Veamos cómo actuaban cuando Petro gobernaba, no había día que no sacaran una noticia negativa o muchas sobre su gobierno. Con DELAESPRIELLA están callados frente a sus absurdos comportamientos, a sus actitudes de paramilitar de pueblo y a sus bravuconadas de “plaza de mercado”.

Por lo anterior, la información que se emita debe ser contrastada y ajustada a la realidad; no se pueden difundir hechos falsos o presentarlos como ciertos de manera negligente. Los periodistas deben realizar una investigación mínima y responsable, especialmente cuando se divulgan denuncias graves (como corrupción o violencia sexual), para no lesionar indebidamente la presunción de inocencia ni el buen nombre. Los medios tienen la obligación de rectificar en condiciones de equidad y oportunidad las informaciones inexactas o erróneas que hayan sido difundidas. Ejemplo evidente fue el silencio de los medios como el Heraldo, el Colombiano, el País, El tiempo, donde no aparece ni una foto de las multitudinarias marchas. Más de un millón de colombianos se expresaron por toda Colombia. En cambio, aparecieron solamente comentarios sobre lo que dijo el Presidente, minimizando el poder popular de quienes se manifestaron contra sus políticas funestas de acabar con la naturaleza y las ayudas estatales a los más vulnerables, mientras los clanes y los políticos arrodillados a su mandato, reciben todo tipo de apoyos, especialmente financieros.

Las marchas fueron multitudinarias. Las pueden ver en facebook, una red social amplia y con talante de tolerancia hacia quienes se quieren expresar y mostrar sus relaciones políticas, sociales y económicas, sin sesgos, ni controles. Los medios tienen la obligación de rectificar en condiciones de equidad y oportunidad las informaciones inexactas o erróneas que hayan sido difundidas. Y no pueden negar el acceso y la difusión de información que es pública por mandato constitucional. Esta prohibición previa de censurar a los periodistas que quieren publicar fotos de las expresiones populares y callejeras también constituye en una limitación ilegítima al ejercicio del control político que es un derecho en cabeza de todos los ciudadanos y ciudadanas y que depende del acceso a la información sobre asuntos de interés público. Tenemos que negarnos a leer esa clase de periodismo parcializado e ideologizado a favor de la derecha extrema y fascista y en contra del pueblo. Hoy las redes sociales son las reinas de la información y de la verdad. Para qué nos asomamos a esos medios cuyos dueños creen que en el mundo moderno, con su silencio cómplice del poder, pueden arrodillar al pueblo que se expresa en masa no solo en la calle sino en las urnas.

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