Las elecciones en Colombia dejan muchas enseñanzas sobre el acontecer político nacional. En primer lugar el fracaso de las encuestas, por las cuales nadie responde. Han engañado a la gente y no detectan que por debajo de las aguas politiqueras de algunas campañas se mueven intereses y dineros sucios que nadie logra evidenciar o que nadie divulga por miedo. Pero lo cierto es que las dos vueltas electorales son un invento francés, adoptado por algunos países, para obligar a los candidatos mayoritarios a negociar abiertamente su programa, cuando no tienen las mayorías suficientes para ganar en la primera vuelta. A veces la concertación se da sobre la base de distribución burocrática o con la asignación de apropiaciones presupuestales o contratos o por cualquiera otra vía que permita que los partidos que han obtenido alguna representación en el Congreso o Parlamento no sean desconocidos.
No obstante que el Pacto Histórico se impuso en 18 regiones del país, especialmente las zonas periféricas más olvidadas por las anteriores administraciones de la derecha extrema, el candidato de sectores empresariales y oligárquicos avanzó en el primer lugar con una diferencia de menos de un millón de votos. La votación total este domingo 31 de mayo fue de 23.872.186 votos válidos, según el pre-conteo, y una participación del 57.63%. Del censo electoral hay un 40% de potenciales votantes que se pueden cautivar para la segunda vuelta. Quedaron evidenciados dos modelos frente a las tesis esgrimidas en la campaña: Cepeda defiende siete programas sociales para combatir la pobreza, fortaleciendo subsidios clave como Colombia Mayor, Renta Joven y Renta Ciudadana. Además, impulsar la progresividad tributaria gravando grandes fortunas y reduciendo exenciones. También incluye reforma a la salud, seguridad y paz total, y un acuerdo nacional con sectores sociales, económicos y políticos, para terminar con la polarización. Por su parte Abelardo de la Espriella propone: “un programa de gobierno de derecha basado en la «mano dura» contra la criminalidad, la disciplina fiscal, el libre mercado y la reducción del Estado en un 40%. Además, explotación petrolera incluyendo defensa del fracking, mega cárceles de máxima seguridad, eliminar la JEP y eliminar el 4 por mil. Una visión carcelera y de desconocimiento del derecho a la libertad, la verdad, justicia y reparación de las víctimas.
Recordemos el pasado para estructurar una mejor defensa de la posición del Candidato Iván Cepeda: Los candidatos con mayor votación en la primera vuelta del 2022 fueron Petro y Francia Marquez que obtuvieron el 40.34% de los votos, mientras que en segundo lugar se ubicaron Rodolfo Hernández y Marelen Castillo que obtuvieron el 28.17%. El 19 de junio la fórmula Petro/Márquez resultó elegida con 50,44% de los votos contra 47,31% de la fórmula Hernández/Castillo. Luego pensar que la sola unión de la derecha pone un ganador no es consecuente con lo que ocurre en las elecciones colombianas, donde la gente cambia de opinión con las encuestas y, a veces, por la corrupción. Nada se ha perdido, todavía falta la revisión de los E14, los E24 y los E26. Cuando se sepa la verdad electoral, que no es el pre-conteo, los colombianos sabrán realmente cuantos votos depositaron en las urnas y si hubo fallas, manipulaciones o alteraciones de resultados. Nada está perdido hasta que todo esté perdido. Falta la votación definitiva y es el pueblo soberano el que tiene la palabra.
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