La derecha colombiana sigue con el mismo discurso de hace 30 años, afirmando que lo primero es la seguridad, la seguridad y la seguridad. Pero no presentan programa alguno para combatir la desigualdad y la pobreza, ni cómo van a desarrollar las tesis del Estado social de derecho que están enmarcadas en “un modelo de Estado que, además de someterse a la ley (Estado de Derecho), se compromete activamente a garantizar la dignidad humana, la justicia social y la igualdad material, interviniendo para asegurar un mínimo vital (salud, educación, vivienda) y la plena participación ciudadana, protegiendo especialmente a los más vulnerables y promoviendo la solidaridad, superando el individualismo del Estado liberal clásico.”
No podemos olvidar que Alvaro Uribe fue 2 veces presidente, con apoyo de paramilitares y con base en delitos ya probados del “escándalo de la yidis política”. Las consecuencias de la política de seguridad democrática impuesta en esos dos periodos de gobierno (2002 al 2006 y del 2006 al 2010) incluyeron graves violaciones a los derechos humanos, especialmente los «falsos positivos» (6402 ejecuciones extrajudiciales documentadas de pobres del sector urbano y campesinos), la paramilitarización de entidades como el DAS, interceptaciones ilegales, el aumento de desapariciones forzadas y un descuido de la seguridad ciudadana que generó alza en hurtos y violencia urbana, sin que se hubieran obtenido éxitos notorios contra las FARC y el ELN. Por el contrario la violencia guerrillera bajó en el gobierno Santos y en el actual gobierno, gracias a los procesos de paz y al nuevo proyecto de “paz total” que la derecha obstruye y torpedea, para seguir con el discurso de la guerra y de la nefasta seguridad democrática.
Las madres que vieron morir a sus hijos y parientes cercanos saben que la hipocresía uribista está en el margen más alto de violencia estatal, porque ningún gobierno había usado el poder para matar tantas personas inocentes, para mostrar “litros de sangre” y resultados ante la opinión pública, que eran amplificados como excelentes resultados por la prensa de derecha que hoy también ataca al pueblo y sus reclamos de reivindicaciones sociales. Además los dos gobiernos uribistas generaron inestabilidad Social y Política que trajeron al país divisiones entre hermanos y amigos, y un alto costo social y económico, a pesar de los pequeños logros en la reducción de la criminalidad general y el secuestro. La violencia la generaron los partidos liberal y conservador desde su creación, luego los narcotraficantes y hoy los grupos armados ilegales (GAO). Mientras no haya paz, los recursos deberán destinarse a la guerra y la justicia social será un sueño. Pero el más grande deseo ciudadano es la inversión en salud, educación nuevas fuentes de empleo y mayor inversión en el cuidado del medio ambiente, especialmente del agua.
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