EL PAIS QUE NOS ESPERA

Leí esta mañana una nota de Alvaro Uribe Velez en la red X donde según él debe extirparse el comunismo de las aulas de las escuelas, colegios y universidades, porque son los profesores comunistas, los que impiden que los ricos, los clanes y las élites disfruten de paz perpetua sobre la faz de la tierra. Parece que no se cansa de incitar al odio, cuando una persona de más de 70 años debería tener la sensatez de un sabio. Los jóvenes esperan de los adultos mayores principalmente comprensión, apoyo en la resolución de problemas, transmisión de sabiduría basada en la experiencia y una escucha activa sin juicios. Aunque las brechas generacionales a veces imponen distancia, las nuevas generaciones valoran profundamente la estabilidad emocional y las redes de apoyo que los mayores pueden ofrecer. Los jóvenes no quieren violencia. Las dinámicas en Colombia muestran un panorama complejo donde, si bien muchos jóvenes sufren o participan en la violencia, una gran mayoría busca activamente la paz, la educación y oportunidades de desarrollo. No es, entonces, eliminando el conocimiento ni estigmatizando a los maestros como se logra el avance de las sociedades.

Los partidos deben ser los primeros en rechazar de plano todo intento de establecer la violencia como medio para mantenerse en el poder. El apoyo a la violencia por parte de partidos políticos destruye la legitimidad democrática y el tejido social. Provoca el constreñimiento al elector, el asesinato de líderes, el aumento de la corrupción y el autoritarismo. Además, degrada los derechos humanos y facilita la captura del Estado por parte de intereses criminales. Luego, si la Constitución colombiana en el artículo 22 manda que “la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”, todos deberíamos participar en ese noble empeño. Pero cuando líderes de la derecha estimulan la violencia verbal, física o del Estado, ya la patria está perdiendo sólidos fundamentos para la unidad y la integración de los colombianos.  

Las bases de una sociedad democrática son los principios y valores que garantizan la participación ciudadana, la igualdad de derechos y el respeto a la dignidad humana. En tal sociedad el poder reside en el pueblo, quien lo ejerce a través del voto para elegir a sus representantes. Todos los ciudadanos y autoridades están sometidos a la misma ley, evitando la arbitrariedad. Los 5 pilares fundamentales de una sociedad democrática, según la teoría política, son: libertad, igualdad, tolerancia, justicia y participación. Si la extrema derecha se desvía hacia el fascismo, y vuelve por los fueros de la violencia en Colombia, seguramente perderá las próximas elecciones y será descartada por muchos años del juego democrático. La violencia no es el camino, ni la verbal, ni la física. Esperemos que le periodismo vuelva por los senderos de la verdad y la imparcialidad. (Art. 20 Constitución Nacional)

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